Servicio

Chequeos geriátricos

Revisiones y analíticas para detectar a tiempo los cambios propios de la edad en perros y gatos sénior.

Otra muestra teñida observada al microscopio en el laboratorio interno de Badavet

Qué atendemos

A partir de cierta edad, perros y gatos se benefician de revisiones más frecuentes y de pruebas orientadas a detectar de forma precoz los cambios propios del envejecimiento.

Un chequeo geriátrico combina la exploración física con analíticas y otras pruebas que ayudan a valorar su calidad de vida y a ajustar los cuidados a esta nueva etapa.

En general, un perro entra en la etapa sénior alrededor de los siete u ocho años, antes en razas grandes, y un gato a partir de los diez u once. No es una cifra exacta: es el momento de pasar de ir al veterinario cuando pasa algo a buscar activamente lo que todavía no se nota.

El objetivo es adelantarse a los problemas más frecuentes de la edad: enfermedad renal, alteraciones hormonales como el hipertiroidismo en gatos, artrosis o soplos cardíacos. Detectados pronto, muchos se pueden tratar o frenar; detectados tarde, las opciones se reducen.

Cuándo consultar

Conviene plantear un chequeo geriátrico si:

Tu mascota ha entrado en la etapa sénior según su tamaño y especie.

Notas que se mueve con más dificultad o duerme más de lo habitual.

Ha cambiado su apetito, su sed o su peso.

Quieres anticiparte a los cambios propios de la edad.

Bebe y orina más de lo habitual.

Ha dejado de saltar al sofá o le cuesta subir escaleras.

Se le nota desorientado, sobre todo por la noche.

Cómo trabajamos

Te escuchamos

Nos cuentas qué has observado y qué te preocupa.

Valoramos

Exploramos a tu mascota y recomendamos las pruebas necesarias.

Te explicamos

Comentamos contigo los resultados y las diferentes opciones.

Te acompañamos

Hacemos seguimiento de su evolución y resolvemos tus dudas.

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué edad conviene empezar?

Como orientación, hacia los siete u ocho años en perros, antes en razas grandes, y hacia los diez en gatos. Si tu mascota ya toma medicación o tiene alguna enfermedad diagnosticada, el seguimiento se adapta a su caso concreto.

¿Cada cuánto se repite el chequeo?

En animales sénior sanos, la referencia habitual es al menos una revisión anual, y en muchos casos cada seis meses: un año en la vida de un animal mayor equivale a varios años de la nuestra, y en ese tiempo pueden pasar muchas cosas.

¿En qué se diferencia de una revisión normal?

Además de la exploración completa, incorpora pruebas orientadas a lo que la edad hace más probable, como analíticas de sangre y orina. La exploración detecta lo visible; la analítica encuentra lo que todavía no da síntomas.

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