Por qué revisar aunque parezca sano

Muchos problemas —dentales, articulares, metabólicos— avanzan durante meses antes de notarse en casa. Una revisión periódica permite detectarlos en una fase en la que suele ser más sencillo actuar.

Qué solemos valorar en una revisión anual

  • Exploración física general: corazón, pulmones, abdomen, piel y articulaciones.
  • Peso y condición corporal.
  • Estado dental y de las encías.
  • Piel y pelo, incluyendo posibles bultos nuevos.
  • Hábitos de alimentación, ejercicio y comportamiento, comentados contigo.
  • Pruebas complementarias (analíticas, por ejemplo) cuando la edad o la situación del perro lo aconsejan.

Con qué frecuencia

Como mínimo, una vez al año en un perro adulto sano; el propio equipo veterinario puede recomendar revisiones más frecuentes según la edad, la raza o los antecedentes de cada animal.

Señales que no conviene esperar a la revisión

Cambios de peso o apetito, más sed o más orina de lo habitual, cansancio inusual, cojera, o cualquier bulto nuevo merecen una consulta antes de la próxima revisión programada.